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Review The Purring Quest -- Kimchi, gatos y humanos

¡Hola, vecinos del mundo! Hoy vengo envuelta en ovillos de lana, maullidos tiernos y rascadores de gatos para contaros cómo ha sido mi experiencia jugando a The Purring Quest, el gatuno juego de plataformas que Valhalla Cats publicó el pasado 12 de noviembre en Steam tras muchos meses esperándolo con ansia. Es el momento de que aquellos que tengáis un gato vayáis a buscarlo para darle un achuchón y los que no tenéis empecéis a preguntaros por qué. Para unos y para otros, The Purring Quest nos pone en la piel de un gato extremadamente adorable llamado Kimchi.


HISTORIA/TRAMA:

La historia de The Purring Quest está protagonizada por Kimchi, un adorable gato de pelaje blanco y anaranjado que nos cuenta su historia a través de imágenes cuando abrimos el juego. Una historia, por cierto, que a alguno le habrá puesto los ojos brillantes al verla la primera vez… Admito que tras verla tuve que ir a buscar a mi gata para quererla un rato. Lo que nos cuenta Kimchi en apenas un par de minutos es la historia de sus humanos: un relato de amor que empieza muy 101 Dálmatas, con un sombrero que se escapa y un comienzo de vida juntos. Y, por supuesto, el gato.

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Pero por lo que se intuye en la historia preliminar con la que Valhalla Cats nos introduce a su obra, esa vida planeada se ve truncada haciendo que Kimchi y su humano se vean obligados a envejecer juntos, en compañía, echando de menos un tiempo pasado que fue mejor. En un momento dado, el humano saca a pasear a Kimchi y van a visitar la tumba de la humana en el cementerio, momento en el que comienza nuestra intervención en la historia: el humano de nuestro protagonista gatuno se pierde y Kimchi, demostrando que los gatos también son fieles, decide emprender su búsqueda. A través de cinco niveles de plataformas, en los que pasaremos por otros tantos escenarios (el cementerio, el pueblo, el barrio gótico, la ciudad y los rascacielos), Kimchi tendrá que correr, saltar, trepar, escapar de perros, atacar y se encontrará con amigos felinos. Unos gatos que van desde los más famosos de Internet, como Henri, el gato pensante, u Oskar, el gatito ciego, hasta otros mininos con necesidades especiales que los amigos de Valhalla Cats han incluido en este alegato al amor gatuno.


CARACTERÍSTICAS:

  • Preciosos gráficos pintados a mano: ver los niveles y poder corretear por ellos es un verdadero poema para nuestros ojos.
  • La animación en 2D ha sido realizada por Javier Granados, un animador que ha trabajado anteriormente en productoras del nivel de Disney y Warner.
  • Una melodiosa banda sonora original que, por demanda popular, está disponible en Steam a través de una quincena de temas de casi 23 minutos de duración.
  • ¡Gatos, gatos y más gatos! Oskar, Henri, Nala, Cooper, Nora… Todos los gatos que aparecen en el juego, excepto Kimchi, son gatos reales. Y a través de su incorporación al juego se hacen preciosos homenajes, como a la gatita tricolor, Mimi, o al gatito sordo, Tonks, fallecido en verano del año pasado.
  • El juego está repleto de guiños: a las aficiones del creador (como los fósiles que vemos a lo largo de los niveles), e incluso a los blogs o periódicos que han apoyado el juego (GreenCatArt, The Catnip Times).
  • A medida que vamos rescatando a los gatos que hay repartidos por el juego, estos nos comenzarán a recibir en la pantalla de título, completándola con su presencia, sus fotografías y sus accesorios.
  • Con la compra del juego se colabora con una causa social, pues un porcentaje de los beneficios que obtenga el estudio serán destinados a protectoras y asociaciones de animales.

REQUISITOS MÍNIMOS:

  • SO: Windows 7
  • Procesador: Pentium® B960 2.2GHz, i3-2365M 1.4GHz
  • Memoria: 4 GB de RAM
  • Almacenamiento: 3 GB de espacio disponible

VEREDICTO:

The Purring Quest es un juego que hemos seguido casi desde el principio, cuando hace ahora un año les dieron el visto bueno desde Greenlight para que la futura publicación del proyecto se produjera en Steam. Como amante de los gatos y de los videojuegos, el hecho de que apareciese en mi repertorio un título que aúna estas dos cosas me pareció una maravilla, una sensación que se incrementó cuando además conocí la noticia de que Valhalla Cats destinaría parte de sus beneficios a asociaciones de animales y protectoras. Tras su llegada al mercado el pasado 12 de noviembre, la impresión que me he llevado de The Purring Quest es bastante positiva, aunque sí es cierto que habría que mejorar algunos aspectos de la jugabilidad y los controles, donde he encontrado una dificultad con la que no contaba.

Jugabilidad: El aspecto que me ha parecido más flojo dentro de este apartado han sido los controles. Flojo en el sentido de que me ha costado bastante hacerme con alguna de las mecánicas de movimiento. Me explico: movemos a nuestro felino con la A y la D, de izquierda a derecha respectivamente, con la barra espaciadora le hacemos saltar, con la Q lanzamos un zarpazo para enfrentarnos a los enemigos, con la W trepamos por las enredaderas y con la S tenemos la opción de hacer un doble salto. Y ahí es donde ha residido mi peor enemigo en The Purring Quest: el doble salto. Quizá fuera problema de la configuración de mi teclado, porque he hablado con otros jugadores de The Purring Quest y aunque algunos han tenido problemas similares, otros han podido jugar con menos dificultad. El caso es que cuando hacía que Kimchi corriera y saltara a la vez, no pasaba nada, lo que en muchas ocasiones me ha llevado directamente a caerme por un agujero.

Durante el primer nivel, el del cementerio, nos enseñan a hacernos con los controles, lo cual me parece una forma fantástica de iniciar al usuario en las mecánicas de juego: según te lo explican puedes ponerlo en práctica. Sin embargo, aunque no se pueden modificar los controles (algo que, personalmente, no me disgusta), sí que he echado en falta alguna tabla a la que poder acceder por si en algún momento se me olvida con qué tecla se hacía tal cosa.

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Por otro lado, el sistema de vidas creo que ayuda bastante a aquellos que no quieren empezar de nuevo toda la partida cuando su felino amigo pierde las siete vidas que tiene todo buen gato: cuando Kimchi muere volvemos al último checkpoint (me ha encantado que sean rascadores, por cierto) y continuamos desde ahí con nuestras siete vidas, por lo que es bastante sencillo y produce menos tensión lanzarnos a hacer algo que podría acabar con nosotros. Aunque, claro está, a algunos jugadores les puede resultar poco emocionante saber que, aunque fallen, no habrá mayores consecuencias que la de regresar al último checkpoint.

En relación al sistema de vidas he encontrado algo un poco exagerado, y son las razones por las que nuestro gato pierde salud, quizá con demasiada facilidad y de forma un tanto descompensada. Me refiero, por ejemplo, al hecho de que el ataque de una rata tenga el mismo efecto que el ataque de un perro, pincharnos con una valla o incluso el enfrentamiento con el jefe final del nivel: todo esto nos quita una vida. Quizá una posible solución a este factor sería añadir una barra de salud para Kimchi que se fuese gastando a medida que sufre ataques de los enemigos del juego, unos enemigos que, por otro lado, harían más o menos daño dependiendo de su rango de dureza, por decirlo de alguna manera.

Algo que me ha encantado ha sido la animación de los animales, de todos ellos: los movimientos de los perros, las ratas, otros gatos e incluso de los sapos. Pero si uno se lleva la palma es Kimchi: verle dar un salto, correr, prepararse para saltar e incluso acicalarse (especialmente acicalarse) es tan gatuno que incluso da la sensación de que de pronto Kimchi va a aparecer por la puerta de tu habitación a quererte un rato.

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Gráficos: Son preciosos. No hay otra palabra para describirlos: el estilo gráfico es una de las cosas que más me ha gustado del juego. No solo los personajes están muy cuidados y detallados de forma natural (desde enemigos como perros, ratas, sapos o jefes hasta los otros gatitos que aparecen a lo largo de la aventura), sino que los escenarios resultan muy reales. El segundo nivel, donde guiamos a nuestro gato a través del pueblo, ha sido el que más me ha gustado, con sus casas, sus balcones, las enredaderas por las fachadas… Creo que, en general, los gráficos se corresponden muy bien con la temática del juego y los escenarios están muy bien adaptados: por ejemplo, el cementerio desprende un aura un tanto tétrica.

Sonido: Si tuviera que escoger un adjetivo para calificar la banda sonora de The Purring Quest sería entrañable. Pero no sería el único: es melódica, adecuada, tranquilizadora… Además, el sonido se ajusta perfectamente a cada momento del juego, incluyendo tensión cuando hace falta, los maullidos de los gatos, los ruidos de los otros animales… En definitiva, podríamos jugar The Purring Quest sin sonido, sí, pero sería una verdadera lástima.


Para ser el primer gran juego de Valhalla Cats, lo cierto es que The Purring Quest te deja una buena sensación general, especialmente lograda por el genial aspecto gráfico y la muy adecuada banda sonora. El tema de los controles es el más susceptible de recibir mejorías en futuras actualizaciones, pero estoy segura de que con unos ajustes en este aspecto, The Purring Quest tiene todas las cualidades necesarias para convertirse en uno de los juegos de referencia felina del panorama indie. Podéis encontrarlo por 11’99 € en Steam.

Tanto si habéis podido jugar como si no habéis tenido esa suerte, contadnos qué os parece The Purring Quest. ¿Os llama la atención la temática? ¿Habéis encontrado difícil el tema de los controles? ¿Qué es lo que más os gusta?

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!