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Hola, muy buenas a todos, hoy tengo el placer de relataros mi experiencia en una de las escuelas con más prestigio nacional en la enseñanza del arte de crear videojuegos. Para los que no se han enterado por las redes o no lo han sabido, el pasado viernes 17 de Abril me acerqué a Valencia para conocer la ESAT y la gente que allí imparte y recibe clases de la carrera de programación de videojuegos.

Para los que no hayan escuchado nunca antes sobre la ESAT, decirles que se trata de la Escuela Superior de Arte y Tecnología. Una escuela privada que lleva más de 10 años creando profesionales de alto nivel para la industria del videojuego. Así que, con esta parte de presentación me acerqué allí un viernes, día en el que los alumnos de último curso trabajan en sus proyectos de fin de estudios, cosa que me llamó mucho la atención y quise conocer de primera mano. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio.

Más abajo tenéis una galería con imágenes sobre todo lo que os voy a ir contando, así no perderéis detalle y haréis la visita guiada conmigo. La visita comienza conociendo a Jaime Torres, director de la escuela, y a Gustavo Aranda, responsable de la carrera de programación de videojuegos y profesor de asignaturas de programación e historia de los videojuegos.

La escuela se encuentra situada en un edificio del casco antiguo de la ciudad, por lo que su estructura es antigua y debía ser preservada, aunque tenían completa libertad para restaurar y decorar a su antojo. El equipo de Diseño Gráfico logró una perfecta fusión entre la piedra de la construcción antigua con nuevos materiales, como la madera, el cristal, metales y paredes de pulcro blanco.

El recorrido que hicimos fue descendente, desde el lucernario de la azotea hasta la entrada todas las estancias comparten un mismo elemento en común, la luz natural. De cada nueva aula que abríamos lo primero que te llamaba la atención era que apenas hacía falta encender luz alguna para tener una iluminación perfecta. La luz natural bañaba todas y cada una de las estancias, que sumado a la perfecta armonía entre los nuevos materiales y lo antiguo, daba una sensación de limpieza, orden y pulcritud que envidiaría cualquiera que buscara un buen lugar de trabajo.

Cada aula disponía de un equipo completamente actualizado de ordenadores con tabletas para los artistas y las últimas versiones de desarrollo del software con el que se hacen los juegos. Una cosa que me llamó la atención es que siempre hay más ordenadores que alumnos, de forma que si uno no quiere comprarse un ordenador, siempre tendrá uno disponible en la escuela, a la hora que vaya y en el aula que quiera.

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Hay aulas preparadas para desarrollo en sistemas de Apple, para hacer proyectos y probarlos en consola y hasta una zona para probar la realidad virtual, ponerte manos a la obra y crear tu propia experiencia en tres dimensiones. Sobre el profesorado sólo puedo hacer una gran ovación, todos los que allí imparten clases son verdaderos profesionales de la industria con muchos años de experiencia y una gran cosecha de reconocimientos. Cuando digo todos, me refiero a TODOS, allí la clase de “Diseño de juego” te la da Lucas González junto a Jordi Carazo, éste también imparte “Diseño de Niveles”, ambos conocidos por el diseño de niveles de Deadlight, de Tequila Works -.juego que mencionamos en este artículo.- , Lucas por su parte actualmente es jefe de diseño de videojuegos en Gameloft y Jordi el diseñador del Red Goddess -.hace varios años también participó en Wanted: Weapons of Fate.-. Éste sólo es un ejemplo de entre todos los que podría daros. A modo de resumen podríamos decir que el profesorado de la escuela es gente realmente cualificada y con una muy notable experiencia en la industria, ¿qué más se puede pedir?

Tras visitar la sede, el centro neurálgico de la escuela, presentarme al profesorado en la sala de profesores y una muy interesante charla, me llevaron a conocer el resto de instalaciones. Las tenéis todas muy bien detalladas en su página web, donde podréis ver la conquista del barrio que están haciendo. Todos los espacios están decorados en perfecta armonía, muy ordenado y con una limpieza que inspira confianza. Pero el más relevante de todos, para mí, es el Workshop.

Si hay que describir este espacio de una manera clara y sencilla diríamos que se trata de un pequeño estudio indie para el desarrollo de videojuegos, una mesa alargada con ordenadores a cada lado y repleto de jóvenes apasionados con su trabajo. Tal y como me dijo Gustavo, a comienzo del tercer curso se hace entrega de las llaves del Workshop a los alumnos acompañados de las siguientes palabras:

Este es vuestro estudio, aprovechadlo, sacarle partido, pero sobre todo… ¡Disfrutadlo!

Durante todo el año los alumnos de Diseño y Arte del Videojuego y de Programación unen esfuerzos para un proyecto en común, un videojuego que será su proyecto de fin de curso. Hasta seis artistas unen esfuerzos junto a cuatro programadores con el fin de crear. Durante el actual curso hay tres grupos y por tanto verán la luz tres juegos, de los cuales ya os hablaremos más adelante.

Pero no os penséis que allí hay caos y anarquía, desde el minuto cero todos los equipos se tienen que coordinar para crear el videojuego, marcando claramente las etapas de desarrollo, los procesos creativos y cada una de las etapas que deberán marcar en un calendario y tratar de cumplir a rajatabla para llegar a Julio con un proyecto terminado.

Pude conocer los tres proyectos de la mano de sus creadores, explicadas sus mecánicas y formatos por aquellas personas que las han ideado y probarlos en el estado actual de desarrollo. La verdad es que me gustó mucho poder hablar con ellos y que me explicaran ciertas cosas sobre sus ideas, el concepto detrás del juego y todo lo que estaba viendo en las pantallas y que habitualmente no ve nadie más que los propios creadores del juego. Los tres proyectos están bastante avanzados y tienen muchísimo potencial que explotar, tanto que estoy deseando probarlos otra vez cuando los hayan terminado. Fue todo un honor poder probarlos antes que nadie fuera de la escuela.

Algo que captó mi atención sobre la escuela es que todo el aprendizaje está muy centrado en el aspecto práctico, o lo que es lo mismo, que no se te explica programación al vuelo, sino que en el segundo cuatrimestre de la programación de primero ya se te pone como trabajo el crear un videojuego. Un ritmo exigente para gente que de verdad quiere aprender y a la que se le dan todas las facilidades posibles, ya que los tutores tienen aulas disponibles para clases particulares y de refuerzo que los alumnos no dudan en aprovechar para aclarar las áreas que les resultan más complejas.

Tuve la oportunidad de estrecharle la mano a Carlos Martínez, un joven que conoceréis mejor como Kretash Studios ya que hablamos sobre su juego Dash Tap en este artículo y que estuvo encantado de explicarme su experiencia en la escuela y la genial etapa de aprendizaje y crecimiento personal que está experimentando. También hablé con Toni, otro paisano al que saqué furtivamente de clase y con el que ya intercambié unos refrigerios y que no dudó en pararse a contarme su experiencia. Me habló del nivel exigente y calidad del profesorado, de lo rápido que se aprende, pero sobre todo, me habló del ambiente familiar que hay en la escuela, de que da lástima volver a casa tras la jornada y que cada mañana se levantaba con ganas de entrar a clase y con una insaciable sed de conocimiento.

Con esa misma sensación me despedí, como si hubiera pasado el día con familia cercana, en un ambiente amigable y cálido, donde el trato afable y la simpatía son la sazón perfecta para la profesionalidad y máximo nivel de exigencia. En la ESAT no va alguien a pasar el rato, allí se va a formarse con profesionales y salir hecho uno, tanto es así que la tasa de empleabilidad de sus alumnos es altísima, gran parte de los alumnos de segundo año ya compaginan la vida de estudiante con un puesto remunerado en un estudio.

Sonriente tras un estupendo día en la escuela con Gustavo como guía.

Sonriente tras un estupendo día en la escuela con Gustavo como guía.

Por desgracia el tiempo se agota y tengo un tren que coger, pero me voy de allí con una sonrisa dibujada en la cara, habiendo conocido a grandes profesionales, pero ante todo, a grandes personas. Tratado con la calidez que se trata a un familiar cuando te visita en casa y con ganas de saber aún mucho más de todos los alumnos y los videojuegos que allí tienen nicho. Si tengo que resumir la ESAT con una única palabra, la que escogería sería TALENTO, talento que queda patente en los profesionales de la industria que dan clase, tanto como en los alumnos que de allí salen formados.

Aún me quedarían muchísimas cosas que contar sobre mi experiencia, detalles técnicos y conversaciones con Gustavo sobre el estado de la industria que reservo para mi intimidad, pero no me despido sin antes dejar caer una sugerencia: si os interesa formaros para desarrollar videojuegos no dudéis en informaros en la ESAT, un amplio grupo de profesionales estará a vuestra disposición para resolver cuantas dudas tengáis y el nivel de la enseñanza es de lo mejorcito que vais a encontrar (esto ya a título personal, por lo que he podido ver en otras universidades y escuelas). Si tenéis cualquier duda o pregunta no dejéis escapar esta oportunidad de hacerla a través de los comentarios y estaré encantado de responderla y aclarar cualquier detalle que queráis.

Espero que os haya gustado el artículo y nos vemos en el siguiente, ¡sed felices! ¡Adiós!

  • Zitro

    No solo talento, también veo trabajo y ganas. Espero poder ver trabajos muy buenos de la gente del ESAT.

  • Muy interesante el reportaje!! Es genial poder conocer cómo estudian y aprenden los alumnos, seguro que veremos cosas suyas en muy poco tiempo con la de talento y ganas que hay!!

    • La verdad es que quedé completamente prendado de aquél lugar, por si no había quedado claro en el artículo. Es un sitio por el que pasarse de vez en cuando para respirar ese aire que sólo hay donde se crea con talento.

  • Keegan

    Me alegra ver que cada vez se apuesta más por el estudio en el sector de los videojuegos! 😀

    • Aquí se apuesta y por todo lo alto, las aulas son una maravilla e invitan mucho a estar allí trabajando.

  • Andrés Ruiz

    ¡Vaya artículo! Eso sí que es poner la miel en los labios. Me hubiese encantado estudiar ahí, la verdad. La parte de “Este es vuestro estudio, aprovechadlo, sacarle partido, pero sobre todo… ¡Disfrutadlo!” es demasiado… Me alegro por todos los que han estudiado o están estudiando allí, porque parecen entender a la perfección cómo se enseña, cómo se motiva y cómo exprimir el talento.