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¡Hola, vecinos del mundo! Soy Sonia RCaste y en este frío día de diciembre hago una visita al garaje donde tenemos aparcado nuestro Delorean al Pasado para darme una vuelta por mi infancia tardía y rescataros esta maravilla de juego que me ha tenido pegada a la pantalla del ordenador durante tardes enteras: Patrician III. Esta reliquia es la tercera de una saga dedicada enteramente a la estrategia, aquella que cada jugador tiene que llevar a cabo para cumplir el objetivo de convertirse en el comerciante más poderoso de Europa.

Conocí este juego de la mano de su predecesor, Patrician II, que lleva en mi estantería desde que hice la colección de FX que venía con el periódico hace ya varios años. He de admitir que al principio lo que más me llamaba la atención era todo el tema del comercio y la expansión de mi imperio, pero después (cuando me di cuenta de lo mal que lo hacía) decidí embarcarme en unos asuntos más turbios de los que os hablaré más adelante. Pero antes de decidir si queríamos llevar una partida marcada por la legalidad y la honradez o una partida turbia, teníamos que asentarnos en una de las ciudades de la Liga Hanseática. ¿Quién no se ha pasado un buen rato mirando el mapa que venía en la caja del juego preguntándose qué ciudad sería la más adecuada?

Mapa Patrician III

Bueno, pues yo sí que lo hice. Aunque eligiese la ciudad que eligiese, ¡siempre terminaba en números rojos! Pero eso me daba igual, porque empezaba la partida de nuevo y trataba de cambiar la estrategia, mejorar mis barcos, elegir otra ciudad… No sé por qué, pero me maravillaba el espíritu emprendedor al que nos incita el juego. Pero vayamos ordenadamente:

HISTORIA/TRAMA:

Estamos en una época dorada para la Liga Hanseática, una federación creada para proteger y fomentar los intereses comerciales de sus miembros. Estos miembros no eran otros que ciudades del norte de Alemania y comunidades de comerciantes residentes en los Países Bajos, Inglaterra y la zona del mar Báltico. Dentro de este contexto, eres un inexperto mercader que acaba de decidir unirse al mundillo emprendedor del comercio mercantil y su primer gran paso es establecerse en una ciudad de la Liga. Pero, ¿cuál deberá elegir este inexperto mercader? ¿Cuál será la más propicia para favorecer sus intereses comerciales? ¿Cuál beneficiará a su estrategia comercial, política y militar?

Pues bien, por mi experiencia, la ciudad donde nos asentemos puede ser cualquiera de las disponibles siempre que sepamos aprovechar los recursos que nos brinda. Así que no hay que agobiarse con la elección de la ciudad, y lo digo por experiencia: ya tendremos tiempo de comernos la cabeza pensando en cómo va a evolucionar nuestra vida de comerciante o cómo nos las ingeniamos para convertirnos en Gobernador. A partir de esta base, el modo de juego que queramos escoger y cómo influirá en nuestra partida depende enteramente de nosotros.

Mercader de Patrician III

Jugabilidad: Una vez que empecemos con nuestra humilde oficina, tendremos que empezar a formar nuestra estrategia en tres ámbitos diferentes: comercial, política y militar. Y en estos mismos modos de juego dividiría la jugabilidad de Patrician III, porque dependiendo de en qué estrategia decidamos centrarnos, la partida evolucionará de una manera o de otra.

La comercial está clara: tenemos que aumentar nuestro capital mediante el comercio de alimentos, bienes de consumo, artículos de lujo y materias primas, una forma muy legal y honrada de hacerse rico. A medida que vayamos consiguiendo más capital y que nuestras rutas comerciales funcionen, podremos ir subiendo de rango: maestro mercader, patrono, notable… Y además, tendremos un bonito adjetivo que definirá nuestra reputación: inexperto, emprendedor, competente, entre otros. Y es precisamente eso, dinero y buena reputación, lo que nos ayudará a potenciar nuestra estrategia política, una estrategia que si sale bien nos permitirá ser alcalde y después, Gobernador.  La verdad es que mi estrategia política nunca ha sido muy buena y, si hay que ser totalmente sinceros, la comercial tenía muchas lagunas. Pero si hay una estrategia que realmente se me daba bien era la militar. ¿Y cómo lo hacía? Creo que ha llegado el momento de confesar mis asuntos turbios: izaba la bandera pirata.

Piratas de Patrician III

La primera tentación a la piratería aparecía siempre en la taberna

No es el modo de juego más honrado, eso es cierto. Pero no deja de ser otro modo de juego y es el que mejores resultados me daba. Al principio de la partida siempre intentaba ser buena gente y comerciar de forma legal, nunca sobornaba a nadie ni pisaba la taberna para que no me involucrasen en sospechosos trapicheos. ¡Incluso hubo una época en la que me dedicaba a cazar piratas! Pero mis pérdidas eran demasiado cuantiosas y al final terminé aplicando el dicho de: si no puedes con el enemigo, únete a él. Así que me iba con mi mejor barco a un punto escondido del mapa, sacaba la bandera pirata y me dedicaba a atracar a los humildes comerciantes a los que más tarde vendía sus propias mercancías… Por no hablar de saquear ciudades y hacerme con millones y millones de monedas. Bueno, ¡ya os he avisado de que no era un método honrado!

La jugabilidad en sí era muy intuitiva y la pantalla se dividía en dos sectores: por un lado, la parte más grande, donde podíamos ver el puerto, la ciudad y todo lo que se desarrollaba en ella. Por otro, el panel de notificaciones, más pequeño, donde disponíamos de un minimapa y diferentes acciones que podíamos llevar a cabo, como construir edificios o desplegar la carta de navegación.  Es una jugabilidad tan integrada en el juego que realmente ni siquiera te paras a pensar en cómo se juega: simplemente juegas.

Gráficos: La verdad es que los gráficos no son algo por lo que destaque especialmente Patrician III, pues son muy similares o prácticamente iguales a los de su predecesor. También es cierto que este juego se lanzó hace poco más de una década y desde entonces ha llovido mucho; tanto, que estamos acostumbrados a unos impresionantes gráficos en tres dimensiones que nos incitan a pensar que estamos viviendo una película. Patrician III no bebe de eso (para tener mejores gráficos podemos ir directamente a por Patrician IV) pero lo cierto es que los detalles de las ciudades están cuidados al máximo y es una gozada ver a los barcos navegar o liarse a cañonazos entre ellos.

Batalla naval en Patrician III

Sonido: La mejor cualidad que puede tener el sonido dentro de un juego es que no resulte fuera de lugar, y eso es lo que me pasa con Patrician III. Tiene una melodía tan báltica, hanseática, tan del norte de Europa que en ningún momento lleva a pensar que no pegue con el juego. El sonido ambiente está también cuidado al detalle: ruidos de cañonazos en las batallas marítimas, el chisporrotear de las llamas de la chimenea en el gremio, los gruñidos y el tintineo de los vasos en la taberna, las gaviotas en los astilleros. La banda sonora, en definitiva, no es espectacular, pero que sea tan apropiada es un punto a favor para el juego.

Como siempre digo, una imagen vale más que mil palabras, así que os dejo el tráiler del juego en el que podéis apreciar imágenes del juego y parte de la banda sonora que utiliza:

En definitiva, Patrician III es un clásico de clásicos dentro de los juegos de estrategia y una de las cosas que más me gustan de él, como ya habréis podido notar, es que no hay por qué seguir el camino honrado para conseguir el objetivo del juego. Cada uno se crea su propio reto y construye su propio destino a medida que avanza la partida. No sabemos cómo va a terminar el juego porque aún no somos conscientes de cómo va a ir la nueva estrategia que hemos planeado, o cómo de complicado será acabar con la piratería (o unirse a ella) en una partida difícil. Patrician III está a la altura de otros clásicos dedicados a la estrategia y si podéis dedicarle unas horas, os daréis cuenta de que engancha hasta límites insospechados.

Ahora os pregunto a vosotros, ¿habéis jugado a Patrician III o a otras entregas de la saga Patrician? ¿Habéis conseguido ascender comercial, política y militarmente o habéis sucumbido a la piratería? ¡No dudéis en dejarnos vuestras impresiones y opiniones en los comentarios!

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!

  • Totalmente identificado me encuentro.

    Adquirí este juego igual que tu, por la misma edición en el periódico. Debo admitir que no le he echado todas las ganas que debería, pero al poco tiempo de jugar lo dejé porque no eran de la clase de juegos que me llamaban por aquella época.

    Ahora, admito que me ha vuelto a dar por los juegos de estrategia, pero algo mas frenéticos como el SCII.

  • Aquí donde me tienes estás frente al pirata más despiadado de todo Oslo! xD No se porqué me obcequé con residir en esa ciudad, supongo que el nombre me hacía gracia. Por otro lado… la piratería era lo mejor de todo, yo era un saqueador de cuidado, y me lo pasaba pipa dirigiendo las batallas navales. Que buenos recuerdos me trae este juego, la verdad.

    Excelente artículo.

  • toqueteos

    Llegué a casi Gobernador (empezando en Lubeck), he hecho más horas de las que debía en Patrician 3.
    Tenía sus fallos.. llegada cierta escala se volvía bastante complicado mantener tu imperio por aquello de que las facturas son semanales y las expediciones tardan un copón, pero bueno 20 Naos llenas de herramientas que vuelven llenas de pieles es un buen colchón de dinero.

    Tan solo el Port Royale 2 era un digno competido, incluso superior si hubiese tenido multiplayer. Una lástima lo que han hecho con el 4. Se cargaron una muy entretenida saga y los intentos “web” que han hecho nunca han terminado de cuajar.

    • Yo empecé en Gdansk y comerciar carne con Visby era jugar sobre seguro. Aún así nunca llegué a entender lo de mandar una flota a que venda una cosa y compre otra, así que todos los viajes me los comía yo, con el gasto que eso suponía.

    • La verdad es que desde aquello no han vuelto a sacar un juego que podamos decir que sea un digno sucesor de esta saga. La verdad es que no me importaría que sacaran uno nuevo bien pulido y con atención al detalle.

    • Carne y herramientas, con eso ya me empezaba a agenciar un buen dinero. Pero vamos, lo de la piratería me sacó las castañas del fuego más de una vez…

  • ¿Ámbito político? Ni siquiera sabía que podía ser gobernadora. Yo solo quería dinero. Era mi primerito día.

    Pero sí que le he echado mis horas comerciando y viendo qué necesitaba cada ciudad. Es lo que más me gustaba del juego.
    Por cierto, articulazo!

    • Los comienzos en este juego siempre eran complicados, yo me pasé la primera semana buscando trucos, pero al no encontrarlos desistí y le di una doble cucharada de grind, al final me hice con las mecánicas, pero siempre me podía la piratería y terminaba por liarla, jajaja

      Me lo pasaba pipa!

  • @edpp_97

    Personalmente, no me gusta este tipo de juegos, pero por lo que he podido leer tiene buena pinta. No negaré que en algún momento de mi vida echaré un tiempecillo para probarlo 😀

    • Puedes probarlo, pero si no eres de esta clase de juego lo más probable es que termines quemado más bien pronto, ya que llegar a completarlo del todo es realmente complicado.

  • Pingback: Drakensang Online :: RPG de acción gratuito | Geeky Juegos()

  • Alberto Jose Tracz

    Este juego es una reliquia vigente!… nunca ha habido nada igual. Y por mas que lo tengas guardado cuando lo agarras te envicia como el primer dia que lo jugaste. Yo lo tengo siempre en disco duro y no hay momento que no vuelva a jugarlo, pues recalcando no ha habido nada igual.

    No veo que tenga fallos, es de lo mas perfecto que he visto en interfaz y modo de simplificar la jugabilidad, las rutas automaticas son una pasada, lo mejor del juego para cuando creces lo suficiente como para tener mas de 200 barcos haciendo sus rutas.

    Sigue gustando a aquellos que lo jugamos desde pequeños hasta las nuevas generaciones. Son esos juegos que marcaron terreno, un antes y despues, aunque un sin despues.

    Buen articulo, me remonto a aquellos gloriosos momentos en la hansa.

    • Me alegra de que te haya gustado. Para mi Patrician III marcó un momento de mi infancia y posterior vida adulta. Yo hago como tú, de vez en cuando lo vuelvo a jugar y disfruto muchísimo con él! Uno de mis juegos para siempre.

  • uno de los pocos buenos juegos de comercio donde se rescata lo esencial de estos, con algunas cosa que debieron pulir o no le sacaron provecho como la venta y compra de acciones, bancos y variedad de recursos y fabricas pero aun asi es un buen juego