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Review Papers, Please

¡Hola, vecinos del mundo! Para la review que os traigo hoy es imprescindible que tengáis en regla vuestra documentación, ya que la aduana jueguil nos obliga a comprobar los pasaportes… En realidad, eso es lo que diría si hubiese seguido seriamente viciada a Papers, Please y no hubiese tenido fuerza de voluntad suficiente para salirme de la aduana del ficticio estado comunista de Arstotzka para contaros cómo ha sido mi experiencia. Así que no os preocupéis: dejad de buscar el carné de identidad y os mostraremos que ser empleado de aduana en el juego desarrollado en 2013 por Lucas Pope no es moco de pavo.


HISTORIA/TRAMA:

Nada más empezar nos ponemos en la piel de un ciudadano de Arstotzka cuya vida cambia en noviembre de 1982 cuando su nombre es seleccionado para cubrir el puesto de inspector de aduana en la lotería del trabajo. Y esto, como era de esperar, produce cambios en la vida del susodicho: nuevo trabajo, nuevo apartamento para la familia… Y nuevos desafíos: ser inspector de aduana en la frontera de Arstotzka debería considerarse una profesión de riesgo. Ya veréis por qué.

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El 23 de noviembre de 1982 es nuestro primer día de trabajo en el cubículo de la aduana, y ya mientras vemos a nuestro personaje dirigirse hacia allí podemos observar la larga fila de personas que quieren entrar al país. Cuidado, porque entre ellos habrá contrabandistas, personas con documentación falsa e incluso terroristas, y esa es nuestra principal misión: evitar que personas indeseadas traspasen la frontera. ¿Y cómo podemos distinguir a los infractores de los legales? El Gobierno de Arstotzka nos proporciona varias herramientas: el boletín oficial diario del Ministerio de Admisión, en el que nos explican las restricciones de inmigración para ese día (digamos que nuestro país no se lleva muy bien con los países vecinos y están en constante tensión diplomática); contamos también con un libro de normas, donde hay un mapa que resultará muy útil para comprobar los lugares de residencia; transcripciones de audio de todo lo que se diga en la cabina; un reloj con la fecha, indispensable para comprobar la caducidad de los documentos; y por supuesto, los sellos para denegar o aprobar la entrada al país de un determinado individuo. A medida que vamos avanzando en nuestro trabajo, estas herramientas irán mejorando: un escáner, el acceso a teclas rápidas, tomar huellas de los sospechosos… Si los primeros días del juego os parecen difíciles, esperad a llevar un par de semanas: puede ser un completo caos.

Una de las cosas más llamativas de Papers, Please es que las consecuencias de lo que hagamos durante nuestra jornada de trabajo repercutirán en nuestra situación familiar. Por cada persona aceptada o denegada correctamente en la garita de la aduana, recibiremos 5 dólares. Por cada persona aceptada o denegada incorrectamente, se nos pondrá una amonestación; a la tercera, nos descontarán 5 dólares por cada fallo que tengamos. Y esto es importante porque aunque seamos aduaneros, también somos cabeza de familia: tenemos que mantener a nuestra mujer, su madre, nuestro tío y nuestro hijo; pagar el alquiler del apartamento, la comida y la calefacción para garantizar el bienestar de los nuestros. Es decir, es imprescindible hacer nuestro trabajo con rapidez, para así ganar más dinero y hacer frente a los imprevistos (que vendrán) con nuestro ajustado presupuesto. Real como la vida misma.

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CARACTERÍSTICAS:

  • El escenario de juego siempre es el mismo, pero las herramientas irán mejorando a medida que pasen los días.
  • La dificultad del juego también se incrementará progresivamente: tendremos que estar muy atentos para no dejar a entrar al país a los que no cumplan las normas.
  • A veces se nos plantearán problemas morales, en los que tendremos que elegir si seguimos las normas del país o nos dejamos llevar por la empatía.
  • La organización EZIC, a través de miembros que aparecen en la aduana, intentará que nos sumemos a su causa para derrocar al gobierno de Arstotzka.
  • Veinte posibles finales dependiendo de las decisiones que tome el jugador durante la partida.

REQUISITOS MÍNIMOS DEL SISTEMA (PC):

  • OS: Windows XP o superior
  • Procesador: 5 GHz Core2Duo
  • Memoria: 2 GB RAM
  • Gráficos: OpenGL 1.4 o superior
  • Disco Duro: 100 MB de espacio disponible
  • Notas adicionales: Resolución mínima de 1280×720

REQUISITOS MÍNIMOS DEL SISTEMA (MAC):

  • OS: OSX Mountain Lion (10.8)
  • Procesador: 5 GHz Core2Duo
  • Memoria: 2 GB RAM
  • Gráficos: OpenGL 1.4 o superior
  • Disco Duro: 100 MB de espacio disponible
  • Notas adicionales: Resolución mínima de 1280×720

REQUISITOS MÍNIMOS DEL SISTEMA (STEAMOS + LINUX):

  • Procesador:5 GHz Core2Duo
  • Memoria: 2 GB RAM
  • Disco Duro: 100 MB de espacio disponible
  • Notas adicionales: Resolución mínima de 1280×720

VEREDICTO:

Aunque quizá la temática del juego no sea llamativa al principio, lo cierto es que Papers, Please no resulta para nada un juego monótono o aburrido. De hecho, bebe de tantas cosas (comunismo, era soviética, terrorismo), unidas y representadas todas en una simple garita de aduana, que mientras estamos jugando no nos damos cuenta de todo lo que está representando en el fondo. De todas formas, Papers, Please no es solo una referencia, ni una crítica: es un juego, y como tal, es indispensable que quien lo pruebe se lo pase bien. Y vaya si nos lo pasamos bien… No resulta monótono porque la dificultad aumenta día a día; no resulta aburrido porque nunca sabes quién va a venir a tu garita; cuando tienes un fallo y te salta la amonestación (qué rabia me dan la amonestaciones) siempre intentas no cometer el mismo fallo la próxima vez…

Jugabilidad: No puede ser más sencilla, al menos en cuanto a controles se refiere. La pantalla de juego es siempre la misma: la garita de la aduana. Veremos un par de pantallas más durante la partida: la del principio del día, protagonizada por un periódico y sus titulares más relevantes, y la del final del día, donde se nos muestra el dinero que hemos ganado en esa jornada y los gastos a los que se enfrenta nuestra familia. La única que nos permite interactuar es la de la garita, aunque he de admitir que al principio me costó entender el “detector de discrepancias”: esta herramienta nos permite señalar dos datos que no coincidan (por ejemplo, la fecha de expiración de un documento y la fecha actual) para interrogar al ciudadano en cuestión. Me costó varios intentos darme cuenta de que tenía que marcar ambos datos. Luego me fijé en que venía explicado en el boletín que nos deja el gobierno en nuestra mesa… ¡Eso pasa por no mirar bien todos los papeles! Una tarea que se hace indispensable en un juego de estas características, pues llega un punto en el que, por cada persona que entre, tenemos que fijarnos en su permiso de trabajo, número de identidad, nombre, que venga de una ciudad correcta, si su sexo se corresponde con el que dice el pasaporte… ¡Hasta el peso, por si llevase contrabando!

Por otro lado, el juego dispone de dos modos: historia e infinito. Al principio, hasta que no completemos el modo historia no podremos desbloquear el modo infinito, pero teniendo en cuenta que Papers, Please nos ofrece veinte finales distintos en el primero de estos modos, nos costará un poco terminar una partida. Eso sí, tratar de dar con todos los finales puede resultar muy divertido, porque supone cambiar nuestras decisiones de una partida a otra. Por ejemplo, en una de mis primeras partidas me propuse no ser estricta con las normas. Una mujer entró a la garita a decirme el nombre de un proxeneta para advertirme de que no le dejara entrar, pero cuando el tipo en cuestión llegó, tenía todos los documentos en regla, así que no tenía motivos para denegarle la entrada. Aun así, decidí seguir mi vena humanitaria y no le permití el acceso. ¿Resultado? Una amonestación para mí, pero ¿quién sabe? A lo mejor salvé la vida de muchas ciudadanas inocentes.

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Por eso, aparte de los modos predefinidos que nos ofrece el juego, también está el modo que el propio jugador decida desarrollar: ¿vamos a ser los siervos del Gobierno, acatando a rajatabla todas sus normas aunque la situación personal de cada ciudadano sea valorable? ¿O vamos a actuar de forma moral y empática, ayudando a los ciudadanos dependiendo de cuál sea su caso personal?

La verdad es que al principio es una mezcla de las dos cosas, pues nuestro personaje se encuentra en una encrucijada: si desobedece al gobierno, se arriesga a que las amonestaciones terminen por descontarle bastante dinero y lleve a nuestra familia a la ruina. Pero hay algunos ciudadanos que realmente se merecen entrar, aunque no tengan los papeles en regla. Y luego, por otro lado, están los sobornos de los guardias, que nos ofrecen un plus por cada persona que detengamos (podemos detenerles por cualquier chorrada), y la organización EZIC, unos rebeldes que quieren echar a los gobernantes de Arstotzka y nos pedirán que dejemos entrar a sus miembros aunque eso nos suponga una amonestación. Vamos, que al terminar el día nos sentiremos como una veleta que va entre los intereses de unos y otros, y dependerá de nosotros mismos el camino que tomaremos. 8’5/10

Gráficos: No son nada del otro mundo, es más, son totalmente sencillos, aunque efectivos a la vez. No sé vosotros, pero yo no me imagino Papers, Please con unos gráficos ultra modernos; si fuesen así, seguro que tendríamos que fijarnos en rasgos más concretos de las personas. ¿Cuánto tiempo gastaríamos en comprobar el número de lunares que hay en la cara de una señora? A lo que íbamos, los gráficos tienen cierto estilo retro que concuerdan perfectamente con el juego y la época en la que está ambientado. Además, los documentos están repletos de detalles. 8/10

Sonido: Es lo que menos destaca dentro del juego, más que nada porque apenas es relevante para el desarrollo de la partida. La melodía de inicio y de las pantallas de las noticias y de la administración de presupuesto es pegadiza, eso sí. Por lo demás, los sonidos son los propios de los objetos que hay en el juego: disparos, poner sellos, pasar páginas, conversaciones… 7/10

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En definitiva, Papers, Please juega con la responsabilidad de llevar un puesto fronterizo y el resultado emocional que supone para los jugadores. Con un apartado gráfico adecuado para la temática y un sonido poco destacable, lo cierto es que Papers, Please tiene una jugabilidad que, dadas las características del título, es la que consigue que nos mantengamos enganchados a nuestra vida en la garita entre Arstotzka y la vecina Kolechia. Nunca un juego con una sola pantalla y con una mecánica de juego tan lineal había conseguido atraparme tanto. Sin duda, hay que probar Papers, Please al menos una vez en la vida. 8’5/10

Si os habéis quedado con ganas de probarlo, podéis adquirirlo en Steam por 8’99 € y contarnos qué os parece. ¿A vosotros también os atrapa inexplicablemente? ¿Se os llega a hacer pesado o monótono? ¿Habéis seguido las reglas de Arstotzka o las vuestras propias?

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!