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¡Hola, vecinos del mundo! Todos tenemos amigos a los que no les gustan los videojuegos, eso es así. Y muchas veces hemos probado algún juego y hemos pensado: “qué pena que a Pepito no le gusten los videojuegos, porque éste es perfecto para él”. Pues tengo una buena noticia para vosotros, y es que he encontrado el juego perfecto para que Pepito se inicie en el mundillo: Keep talking and nobody explodes. Este juego, nacido durante la Global Game Jam de 2014, es tan simple como desactivar una bomba con ayuda de tus amigos. Perdón, ¿he dicho simple? Mejor sigue leyendo…

Una persona está atrapada en una sala virtual con una bomba que debe desactivar, pero no tiene ni idea de cómo hacerlo. Solo ve una especie de maletín con cables, botones, baterías y la cuenta atrás. No sabe por dónde empezar, qué hacer, cómo salir vivo de la habitación. Por suerte no está todo perdido: contamos con la ayuda de uno o varios expertos que, con infinita paciencia y el manual de la bomba, nos van a ayudar a desactivarla. Problema: el experto no está viendo la bomba, por lo que tendrá que ayudarte basándose en las descripciones que tú le proporciones. De esta forma, podrá comprobar en las instrucciones de la bomba cuál es la mejor forma de que nadie explote.

Una de las bombas que te propone Keep talking and nobody explodes

Una de las bombas que te propone Keep talking and nobody explodes

Seguramente ya os habréis dado cuenta, pero la comunicación en este juego es prácticamente indispensable. Una mala comunicación resulta en una bomba que explota: ya no solo porque se acabe el tiempo, sino también porque dependiendo del nivel de dificultad en el que os encontréis podréis permitiros un número determinado de fallos (a mayor dificultad, menos strikes). Si tú y tu experto no os entendéis, tened por seguro que la bomba explotará, más tarde o más temprano.

¿Cómo es una partida en Keep talking and nobody explodes?

Te has sentado delante de la pantalla del ordenador porque tú vas a ser quien vea la bomba, los módulos y la cuenta atrás. Pepito está sentado frente a ti con las instrucciones de la bomba en la mano. Llega el momento de la verdad: le das a comenzar, se inicia la cuenta atrás y por fin ves la bomba. Ese es el momento en el que debes empezar a hablar, por ejemplo, diciéndole a tu experto qué es lo que ves: “tenemos una bomba con cinco módulos y el reloj marca tres minutos”. Después, eliges un módulo por el que empezar: a partir de tus descripciones, el experto tendrá que consultar en el manual cómo conseguir resolver el puzzle que propone ese módulo.

Estas son las instrucciones que el experto tendrá que descifrar para ayudarte

Las instrucciones que el experto tendrá que descifrar para ayudarte

Lo más divertido de este juego es la tensión, los malentendidos e incluso intentar descifrar las instrucciones, porque cada jugador tiene su parte de dificultad: quien ve la bomba tiene que describir y realizar bien lo que le indican para resolver el puzzle; el experto tiene que intentar identificar en las instrucciones el módulo que le están describiendo y, además, descifrar cómo debe usar dichas instrucciones. En Keep talking and nobody explodes está todo pensado para que os divirtáis por encima de todo.

No os sorprendáis si durante las primeras partidas os decís cosas como: “¡pero eso no viene en las instrucciones!” o “¡me estás poniendo muy nervioso!”, o incluso “¡es que no te explicas!”. Es normal y precisamente ahí está la gracia de Keep talking and nobody explodes: que sigáis hablando. Cuando hayáis resuelto cinco o seis módulos, le cogeréis el truco; y cuando le cojáis el truco, el juego os lo complicará añadiendo puzles nuevos y más difíciles. No hay dos bombas iguales: se generan de manera procedural.

Un videojuego para gobernarlos a todos

¿Por qué es un buen juego para probar con gente a la que no le suelen gustar los videojuegos? La verdad es que no sé si es porque tiene instrucciones en papel o si es porque la comunicación es vital para desactivar la bomba, pero este juego ha conseguido que amigos míos que no juegan a videojuegos se animen a ello. Quizá es porque es una mezcla entre juego al uso (con el ordenador, interactuando con lo que vemos en pantalla) y juego de mesa (con las instrucciones y el hecho de tener que entenderlas). No lo sé: el caso es que Keep talking and nobody explodes es perfecto para hacer una lan party en casa.

¿Lo mejor? Que ni siquiera es necesario hacer una lan party o estar en la misma habitación. Podéis jugar online de forma sencilla: basta con que uno sea el que ve la bomba, que el otro tenga las instrucciones delante y que los dos tengáis un micro para hablar. No es necesario ni que los dos tengáis una copia del juego, pues con una es más que suficiente. Así que ya sabéis: visitad su página de Steam y comenzad a desactivar todas las bombas que podáis con ayuda de vuestro experto.

Y contadnos, ¿cuántas bombas habéis desactivado? ¿Os habéis entendido bien con vuestro experto? ¿Os parece un buen juego para una fiesta?

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!