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¡Hola, vecinos del mundo! Me dejo caer de nuevo por la página para traeros un juego que, para variar, va un poco más allá de los ordenadores, consolas e incluso de los móviles, si bien éste es el soporte principal de la propuesta de hoy. Se trata de Ingress, una aplicación multijugador en línea que utiliza la realidad virtual y la tecnología GPS para adentrarnos en una compleja aventura. Para aclarar a grandes rasgos cuál es el funcionamiento de Ingress os pondré un ejemplo que seguramente os resulte familiar: se parece a Pokémon GO, ese juego para iOS y Android que Nintendo prometió el pasado año y que nos permitirá atrapar pokémon por nuestro barrio. No es de extrañar que sea la misma empresa, Niantic, la que esté detrás del desarrollo de dicha tecnología.

Lo primero que tenemos que hacer nada más entrar por primera vez en Ingress es seleccionar una identidad, pero no os preocupéis, bastará con elegir una de nuestras cuentas del teléfono. A partir de aquí, ya podemos empezar nuestra poco convencional partida: desde una de las dos facciones, los Iluminados o la Resistencia, tendremos que luchar contra otros jugadores con el fin de controlar el mayor número de portales o puntos clave de nuestro territorio. ¿Por qué? Porque en estos puntos se concentra una misteriosa energía que, según creen algunos investigadores, está influyendo en la forma de pensar de la humanidad. Aquí es donde entra la importancia de las facciones: los Iluminados están a favor del poder que otorga esta energía, pero la Resistencia es partidaria de proteger y defender lo que queda de los humanos y están en contra de su esclavitud.

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Lo más llamativo de Ingress, sin duda, es el hecho de que el escenario de juego es nuestro propio mundo. Niantic se ha empeñado en que los jugadores salgamos de casa y nos movamos por la ciudad, motivados por la historia de fondo que han desarrollado para Ingress. O quizá simplemente quieren que estemos entretenidos mientras esperamos a nuestro amigo tardón en una estación de tren que, casualmente, es un portal: aprovechamos la tardanza ganando lugares para nuestra facción. La primera vez que instalé la aplicación fue en mi casa, y aunque tuve la suerte de que me pillan cerca unos cuantos portales, no entraban cerca de mi radio de actuación: los jugadores más experimentados pueden hackear portales incluso en diferentes continentes, pero cuando acabamos de empezar, no nos queda más remedio que acercarnos físicamente a nuestro objetivo.

Fue precisamente en una estación de tren donde pude probar mis poderes hackeadores por primera vez, y aunque creo recordar que no conseguí ese portal para mi facción, mis acciones, por mínimas que sean, sí que pueden influir en la campaña de otros jugadores. Quién sabe, a lo mejor soy como un Snorlax y con mi intento de hackeo y la colocación de elementos tecnológicos para ocupar territorios estoy bloqueando los planes que otro jugador tiene. Por ello, la comunidad es una parte importante del juego: nada más instalarlo ya eres parte de una, los Iluminados o la Resistencia, y tienes que actuar en consecuencia para que tu facción gane. Y eso es algo global: tal y como explica Niantic, la colaboración y el trabajo en equipo son fundamentales para la victoria de nuestra facción.

Sin embargo, tras probar Ingress en mi móvil durante un tiempo, he de admitir que no me enganchó demasiado. Por un lado, el hecho de tener que desplazarse a un determinado lugar para poder hackearlo puede ser una gran ventaja o un gigantesco inconveniente, porque si no tienes dentro de tu radio un portal (y cuando digo dentro de tu radio me refiero a estar tranquilamente en tu cuarto y hackear un bastión enemigo) te ves obligado a desplazarte hasta allí o a aparcar el juego hasta que pases por alguno. Puede ser un juego genial para que se pasen el día de acá para allá, pero quizá Ingress no es el juego adecuado para una persona casera.

Por otra parte, las facciones, una vez puestas en práctica, no tienen diferencia a la hora de actuar: tanto iluminados como resistentes podemos hacer lo mismo y, a primera vista, no tenemos diferencias remarcables entre nosotros. Lo único que nos diferencia viene en el trasfondo del juego, en nuestro intereses, pero en la práctica, nuestras limitaciones son las mismas y nos vemos condicionados por nuestro entorno: no es lo mismo empezar en una zona no explorada o con pocos jugadores que comenzar en un lugar donde todos los portales están ya conquistados. Y si están conquistados por la facción enemiga, resulta más complicado de reconquistar.

En definitiva, Ingress me parece una buena propuesta de juego global, en el que las acciones de un jugador contribuyen o no a las acciones conjuntas de su facción, pero la historia de fondo no me llamó la atención. Quizá estuviera influida por Pokémon GO: una historia que tengo más que asimilada, un objetivo que, a mi parecer, es más llamativo… Con una tecnología que me permite capturar a mis queridos pokémon por las calles de mi barrio. No es la misma historia y son trasfondos diferentes: es ya cuestión de gustos si a vosotros os resulta más llamativo Ingress o Pokémon GO. Podéis obtener Ingress gratuitamente en Google Play y en la App Store.

Contadnos vuestras impresiones del juego, ¿habéis probado Ingress? ¿Qué os parece? ¿Sois de esos que se desplazan adrede a un portal, o esperáis a pasar por alguno para hackearlo?

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!