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¡Hola, vecinos del mundo! Hoy como cada martes estaba dando una vuelta en nuestro Delorean al Pasado para traeros un juego que coronó la infancia de muchos de los niños que crecimos con la saga del mago más famoso de la historia: Harry Potter y la Piedra Filosofal para Game Boy Color. En este otro artículo ya dejé bastante patente mi afición por los libros de Harry Potter, los personajes, el mundo de los magos y el quidditch. Así que cuando este juego apareció en el mercado tuve muy claro que tenía que hacerme con él y así sacarle aún más partido a mi Game Boy Color morada y a mi amplio conocimiento sobre el mundo mágico de J.K. Rowling. Estaba nerviosa y extasiada: ¿sería igual que en el libro? ¿Podría ir a Gringotts, pasearme por Hogwarts y visitar a Hagrid?

Por supuesto que podía; eso, y muchas cosas más. La estética 8bit que tiene el juego y su sucesor, Harry Potter y la Cámara Secreta, no han sabido imitarla en ningún otro título de la colección y es lo que me ha vuelto a reenganchar a ellos. La disposición lógica del castillo me pareció tan alucinante y tan real que aun hoy, más de diez años después de haber jugado a esta maravilla, la distribución mental que tengo de Hogwarts se corresponde mucho con cómo la presentan aquí. Es cierto que cuando lo jugué por primera vez, a los nueve años, me pareció mucho más complicado de lo que me lo ha parecido de mayor y me costó bastante tiempo pasarme el juego. Aunque mi percepción del tiempo puede estar algo confusa por el hecho de que una vez que completabas el juego, podías volver a empezar desde el nivel en el que terminaste la partida anterior en vez de empezar con el nivel a cero. Recuerdo que uno de los grandes logros de mi infancia fue llevar a Harry al nivel cien… Cuánto tiempo tardé en hacerlo, es otra historia.

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Lo que sí os puedo decir es que las tardes, días, semanas o el tiempo real que estuve jugando contribuyeron a que ahora recuerde mi infancia con cariño. Al volver a jugar parecía que me subía en el Expreso de Hogwarts y revivía la historia de una forma diferente al libro, una forma que solo un videojuego puede hacernos evocar. ¡Os lo cuento más en detalle!

HISTORIA/TRAMA:

La historia de Harry Potter y la Piedra Filosofal es prácticamente conocida por todo el mundo que haya oído hablar del niño mago, pues en su tiempo se produjo tal boom con los libros que el concepto básico de la historia se propagó cual virus informático. Harry se ha criado con sus insoportables tíos muggles tras la muerte de sus padres, pero a los once años descubre que todas las cosas extrañas que ha hecho durante su niñez se deben a que es un mago. Hagrid, el Guardabosques de Hogwarts, es el encargado de darle a Harry esta buena noticia. Tras librarle de sus tíos, se le lleva a la Gran Vía de los magos: el Callejón Diagón. En este mágico lugar es donde comenzamos la partida, en concreto, frente a la tienda de varitas mágicas del señor Ollivander. Tras hacer unas compras básicas por las tiendas de la calle, nos ponemos rumbo al colegio en ese tren escarlata con el que más de uno habremos soñado alguna vez y allí conocemos a los que serán nuestros inseparables amigos de aventura: Ron Weasley y Hermione Granger. Aunque esta última no será muy bien recibida hasta que derrotemos a un trol el día de Halloween… Tras eso, los tres amigos unen sus fuerzas para descubrir qué trama Hagrid en la sección de dragones de la biblioteca, por qué Snape parece odiar a Harry y qué será eso que hace a Quirrel un tipo tan extraño.

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Si hacer una película de un libro ya tiene cierta complicación, ¡imaginaos hacer un videojuego! La historia de fondo de Harry Potter y la Piedra Filosofal para la Game Boy Color es la misma que la del libro y la película, así como el final, pero la forma en la que llegamos a ese final en el juego no es exactamente igual que en el libro. Tiene que ser más dinámico e infinitamente más participativo.

Por ejemplo, las primeras clases a las que asiste Harry en Hogwarts ocupan aproximadamente un capítulo en el libro, pero sus homólogas en el juego abarcan alrededor de un 30% del juego. La diferencia es que en el juego, nosotros participamos en las clases de Harry, y si bien es cierto que se sacan la trama un poco de la manga, resultan de lo más apropiadas. Entre estas tareas, tendremos buscar plantas por el jardín en la clase de Herbología, buscar ingredientes para la clase de Pociones, una vela púrpura convertida en conejo para Transformaciones o librarnos de la maldición del estornudo para Defensa Contra las Artes Oscuras. Por no hablar de la clase de Encantamientos, donde el profesor Flitwick pondrá a prueba nuestra memoria mediante movimientos de varita o la esperada clase de vuelo en la que Malfoy, para variar, se pasa de listo quitándole a Neville un objeto que le ha mandado su abuela. Aquí os dejo algunas imágenes de los momentos clave de la historia, ¡disfrutadlas!

Ya lo veis, la adaptación es bastante fiel en las partes en las que tiene que serlo y aunque los desarrolladores dejaran volar su imaginación, los retos que nos proponen son de lo más entretenidos.

Jugabilidad: La jugabilidad en Harry Potter y la Piedra Filosofal para la Game Boy Color es de lo más sencilla. Nos ponemos a los controles de Harry, a quien podremos pasear por todo el mapa disponible. Podemos interactuar con todos los personajes que aparecen a nuestro alrededor, buscar pasadizos secretos por el castillo, enfrentarnos a criaturas para subir de nivel, buscar monedas escondidas y Cromos de Brujas y Magos Famosos, que en el juego tienen una importancia que no se le otorga ni en los libros ni en las películas.

De hecho, desde el principio del juego tenemos un Folio Magi y un Folio Triplicus, que nos servirán para ir guardando todos los cromos que vayamos encontrando y para usarlos en los combates con criaturas. Y en esta línea de minijuego integrado en la historia principal encontramos una adaptación del clásico juego de las cartas emparejadas, solo que en esta ocasión se trata de cromos emparejados. Una entretenida forma de pasar un buen rato en el Club de Coleccionistas de Cromos.

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Dentro de la jugabilidad el menú de estado y equipo ocupa un lugar muy importante, pues nos informa de factores a tener en cuenta a la hora de librar un combate mágico: nivel, puntos de experiencia, puntos de resistencia y puntos mágicos, estos últimos muy importantes porque cuantos más tengamos, más hechizos podremos usar. En este menú podemos controlar nuestro dinero y nuestro uniforme: ponernos objetos específicos, como sombreros puntiagudos o capas de dragón, que aumentarán nuestra defensa o fuerza.

Gráficos: Como ya he comentado antes, los gráficos de Harry Potter y la Piedra Filosofal y Harry Potter y la Cámara Secreta para la Game Boy Color me tienen totalmente enamorada por su estilo 8bit pixelado. Es una estética que para mí nunca pasa de moda, pues aunque este juego tiene ya casi catorce años, me sigue pareciendo mejor que otros juegos de Harry Potter que he probado, con unos gráficos que muchos tacharían de mejores que estos. Quizá sea porque me acompañaron durante mis bonitos años de inocente infancia, pero guardo un especial cariño a los gráficos de este juego. Y si no, mirad la Ceremonia de Selección, ¡seguro que a los más acérrimos fans de la saga os saca una sonrisa nostálgica!

Sonido: El sonido no tiene una importancia vital dentro del juego, pues no afecta en nada a su desarrollo, pero estoy segura de que si no estuviera no sería lo mismo. De hecho, probar este juego con el volumen al mínimo da la sensación de que le falta algo. Sus melodías son de lo más apropiadas para cada momento y nos ayuda también a situarnos espacialmente, pues cada lugar tiene una melodía diferente. Ya sabéis, si decidís revivir la aventura de Harry Potter y la Piedra Filosofal, ¡acordaos de subir el volumen!

En definitiva, le guardo un cariño especial a este juego ya no solo porque está dedicado a mi adorada saga de Harry Potter, sino porque fue uno de los primeros juegos para Game Boy Color que cayó en mis manos, junto con Pokémon Plata. Es uno de esos juegos que nunca pasarán de moda, al menos para mí: una buena historia, una estética 8bit pixelada que no hay quien se resista a ella y unas melodías identificativas que evocan aquellos años de inocencia infantil. ¿Qué más se puede pedir?

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Ahora os cedo la palabra para que nos contéis vuestras opiniones y aportéis vuestros comentarios. ¿Habéis probado este juego? ¿Qué os parece la adaptación? ¿Qué es lo que más os gusta de él?

Jugad mucho y ¡hasta la próxima!