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Seamos sinceros, seamos sinceros y seámoslo desde el principio. 2016 al fin ha terminado, tengo que reconocer que ha sido un año verdaderamente duro en el campo personal y en profesional, pero sobre todo, ha sido duro por no haberme podido permitir pasar más tiempo escribiendo para vosotros. Una pasión que en ningún momento ha muerto, sin embargo, sí que se ha visto minada por las muy diversas circunstancias a las que me he tenido que enfrentar.

Hacia finales de Julio me independizaba, pasaba de vivir en casa de mis padres para hacerlo por mi cuenta, buscarme la vida, sacarme las castañas del fuego y tratar de encontrar un hueco, un pequeño recoveco en el jaleo de la ciudad al que poder llamar hogar. Tras tirar de ahorros, comprarme el que ahora es mi flamante coche de tan sólo dieciocho años, encontrar piso, trabajar casi tres meses de albañil a la par que de camarero para poder llegar a fin de mes y mil piruetas más, puedo decir que al fin me he instalado.

A pesar de llevar viviendo en la que ahora es mi casa casi cinco meses, no es hasta ahora, que las cosas empiezan a ponerse en su sitio y sosegarse, que me noto más tranquilo, centrado y capacitado para llevar a cabo todo aquello en lo que quiero invertir tiempo.

En todo este tiempo he visto ofertas de trabajo pasar volando, pararse delante esperando a que subiera, como si de un autobús en la parada se tratara, invitándome a lanzarme a una oportunidad segura… por desgracia todas ellas terminaron en el olvido. Por suerte  todo esto me ha obligado a ser de mente aún más despierta, a no soñar con los imposibles, a adaptarme a cada situación y estar siempre alerta. Atar en corto a mis manías, dar rienda suelta a mis fortalezas y, sobre todo lo demás, rodearme de aquello que me hace genuinamente feliz.

Por ello, aunque no hayáis leído artículo mío en un tiempo, nunca he salido del mundo de los videojuegos, he sido la sobra que os seguía en las aventuras que posteábais en Twitter, aquél que os recomendaba juegos en Steam, ese amigo que siempre aparecía conectado jugando a algo nuevo, viejo, innovador, descabellado o del todo inesperado.

Yo sigo aquí, GeekyJuegos sigue aquí. Sin resoluciones de año nuevo, sin promesas vacías de contenido forzado, pero con la firme intención de dejarse ver más a menudo.

Los cambios llegarán, no os preocupéis porque los iréis sintiendo debajo de la piel conforme la vayamos mudando. Estaremos alerta, despiertos y con ganas de ser vuestro punto de referencia en cuanto a videojuegos se refiere.

Antes de mi despedida habitual sólo pediros disculpas por no acompañar este artículos con imágenes, pero… realmente creo que la crudeza de las letras es lo que mejor puede representar el mensaje que os quiero hacer llegar. A los casi 10.700 seguidores en Twitter y todos aquellos que en este tiempo habéis estado ahí, dejando vuestras visitas, ideas y comentarios, GRACIAS. De todo corazón y genuinamente gracias amigos.

Espero que os haya gustado el artículo y nos vemos en el siguiente ¡sed felices! ¡Adiós!

PD: para colmo voy y empiezo el año con faringitis y metido en cama hecho un escombro =(